La diminuta isla,
sus caóticos pájaros,
multitudes ansiosas,
muy poco espacio.
Se siguen, compiten,
se cruzan, se chocan,
jamás descansan,
nunca se posan.
Isla maldita,
ilusión y engaño,
pájaros enceguecidos,
vuelos desesperados.
Tan solo cadáveres,
caídos, y volando.
Desde la orilla, contemplamos,
quienes de allí escapamos.