Complejidad,
velocidad,
sacrificio,
competencia,
Miseria
Cada día,
cada cosa,
es más compleja,
requiere más de nosotros,
para entenderla,
para usarla,
para mantenerla.
Cada día,
cada situación,
necesita una resolución más rápida,
relegando la comprensión,
anulando el placer,
cayendo en el automatismo.
Cada día,
cada logro,
exige más sacrificio,
el objetivo se cubre de sangre,
se hunde en el sufrimiento,
se pierde en el dolor.
Cada día,
cada acción,
se enferma más de competencia,
se olvida el propio deseo,
se pierde la espontaneidad,
convirtiéndose todo,
en reacción,
en estrategia,
y engaño.
Cada día,
tú, yo, todos nosotros,
funcionando así,
somos los albañiles de este mundo miserable.
Cada día,
tú, yo, todos nosotros,
viviendo de esta manera,
nos volvemos, cada vez, más miserables.
Detente,
y en cada instante,
pregúntate,
si quieres esto.
Detente.
Mientras no tengas el timón de la nave,
y otras fuerzas al abismo la dirijan,
al menos detente,
suelta tus remos,
y no apresures la caída.