Si tus ojos, al recorrer el pasillo y perderte en el fondo, son lo más bello del paisaje, ¿porqué distraerme y no admirarlos?
Si tú, compañera casual en este viaje, cansada, apoyas tu cabeza sobre el duro cristal, ¿porqué evitar ofrecer mi pecho y que duermas en él?
Si tú, otra tú, sentada delante de mí, dejas caer tu hermoso cabello y me regalas esa delicada imagen, ¿porqué reprimir el extender mis brazos y agradecerte con una dulce caricia?
Si tú, …
¿A cambio de qué aceptamos perder estos maravillosos momentos?
¿A cambio de qué sustituimos el amor por la propiedad?