Yo, como las sumas de mis miles de yo, mis viejos yo poético, y yo analítico, ambos renovados, y mis otros yo, además del filatélico y cinéfilo de antes, en estos años se agregaron especialmente el yo milonguero, y el yo biodanzante, a los yo que siempre estuvieron y nunca aparecieron como el yo literario, el yo musicólogo, y otros yo que quizás aún no conozco.
lunes, 16 de mayo de 2016
Plenitud
martes, 20 de enero de 2015
Este no es
Este no es mi mundo.
Esta no es mi lucha.
Probablemente tampoco sea tu tiempo,
ni tu mundo,
aunque luches.
Seguramente sea ilusión este tiempo,
y este mundo,
en el que luchas.
Aunque sientas que es tu tiempo,
y es tu mundo.
Por eso luchas.
Yo en cambio sé que no es mi tiempo,
ni mi mundo,
ni mi lucha.
Pensarán que pierdo el tiempo,
que niego el mundo,
porque no lucho.
Pues no se han sentido ajenos a este tiempo,
a este mundo,
a esta lucha.
No creo haya remedio en este tiempo,
en este mundo,
por más que luchen.
Me seguiré sintiendo ausente en este tiempo,
en este mundo,
de constante lucha.
Seré receptor de expectativas factibles en este tiempo,
expresables en este mundo,
frutos de ciertas lucha.
Será amado ese yo que no existirá en este tiempo,
ni se concretará en este mundo,
porque no es mía esa lucha.
Seré odiado por no alcanzar ese yo en este tiempo,
por no cristalizarlo en este mundo,
por no ser parte de esas luchas.
Es que no soy de ese tiempo.
No soy de ese mundo.
No entiendo de luchas.
Yo soy quién soy todo el tiempo,
en todo el mundo,
sin lucha alguna.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Paradoja
tan ampliamente presente,
y totalmente ignorada,
como el amor incondicional a alguien.
Es ese “a alguien”,
que lo hace condicional,
es por ese “a alguien”,
que no es amor.
El amor desborda,
parte del centro,
en infinitos radios,
de amplio alcance.
En cambio,
ese “a alguien”
dispara, captura,
mata.
Si te sientes pleno solo,
si te sientes amado solo,
tu amor se irradia,
se percibe.
Si encuentras a alguien,
y sientes amor,
agradécele en cada instante,
está despertando lo que sos.
Ese alguien, es inspiración,
no es motivo, ni causa,
tan solo un espejo,
en donde tu luz, se reflejó.
Agradécele,
no lo atrapes,
entrégate,
sin límites.
Busca, encuentra,
quienes, y que,
reflejan tu ser.
Encuéntralos, y vé.
Entrégate, descúbrete,
encuentra tu ser, tu vida.
Que esa danza,
sea tu única guía.
Quizás luego,
después de muchos días,
o de muchas vidas,
finalmente, ames tu vida.
Y allí recién,
podrás amar,
al agua, al río, al mar,
al cielo, al sol, a la humanidad.
Allí recién,
podrás hablar,
redundantemente,
de amor incondicional.
viernes, 1 de febrero de 2013
Fino placer
jueves, 18 de octubre de 2012
Geiser
lunes, 16 de julio de 2012
Mi Aldea
domingo, 29 de abril de 2012
El amor
martes, 31 de enero de 2012
Existe
ni tiene fin,
tan solo existe.
No es tuyo,
ni es mío,
tan solo existe.
Hay momentos, que con él conectamos,
hay otros, que de él nos perdemos,
independiente de eso, existe.
Gracias a ti, lo alcanzo,
gracias a mi, lo sientes,
independiente de eso, existe.
Tú, y yo, ¿Existen?
Tú, y yo, ilusiones,
solo el amor existe.
martes, 3 de enero de 2012
Transforma tu amor
si a quién amas,
sientes que necesitas.
Desconfía de tu amor,
si a quién amas,
sientes que te pertenece.
Desconfía de tu amor,
si a quién amas,
sientes que debes cuidar.
Desconfía de tu amor,
probablemente,
no estés amando.
Quién necesita,
no ama,
se evade.
Quién posee,
no ama,
captura.
Quién debe,
no ama,
se anula.
Aún así,
ama,
como puedas,
igual ama.
Agrega conciencia,
ilumina tu amor,
quítale sombras,
y vuelve a amar,
Ama, y se conciente,
transforma tu amor,
y vuelve a amar,
siempre vuelve a amar.
Un día,
no habrá sombras,
y amando,
solo luz irradiarás.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Libertad y Sociedad
jueves, 24 de marzo de 2011
La luna, la despedida
Nos amamos, descansamos,
alcanzamos la paz,
en la mirada del otro,
recobramos la respiración,
en el mutuo abrazo.
Los vientres distendidos,
se acariciaron,
danzaron en sincronía.
La eternidad terminó.
Volvimos a ser dos,
tu volviste a ser tu,
ahora con algo de mi.
Yo volví a ser yo,
ahora con algo de ti.
jueves, 27 de enero de 2011
El amor
Un intrincado camino de reflexiones derivó inesperadamente en una plácida imagen.
Un lugar cálido, el mar cercano, arena como suelo, llenaron mis sentidos, y frente a mí una rústica construcción de madera y juncos captaba mi atención. Su presencia era minimal, apenas unos troncos espaciados dibujaban su circular presencia, y una estructura simple y sólida sostenía su atractivo techo de junco, sin más que eso, atraía, sin más que eso, comprendí.
El corazón brinda resguardo incondicional al que repose en él, no existen puertas ni ventanas pues no hay muros en él, allí, todos pueden entrar y todos pueden salir, una y otra vez, en el momento que quieran, las veces que quieran. Su amor, indiferenciado e inagotable, sean miles bajo su techo, o sea uno solo, el amor recibido por cada individuo será el mismo, e incluso, ante la ausencia de receptor, el amor fluirá de igual manera.
Quién ama, sin hacer nada, da, quién ama no es, en él todo entra y nada es retenido, quién ama, solo quién ama, vive.
sábado, 22 de enero de 2011
¿A cambio de qué?
Si tus ojos, al recorrer el pasillo y perderte en el fondo, son lo más bello del paisaje, ¿porqué distraerme y no admirarlos?
Si tú, compañera casual en este viaje, cansada, apoyas tu cabeza sobre el duro cristal, ¿porqué evitar ofrecer mi pecho y que duermas en él?
Si tú, otra tú, sentada delante de mí, dejas caer tu hermoso cabello y me regalas esa delicada imagen, ¿porqué reprimir el extender mis brazos y agradecerte con una dulce caricia?
Si tú, …
¿A cambio de qué aceptamos perder estos maravillosos momentos?
¿A cambio de qué sustituimos el amor por la propiedad?
domingo, 16 de enero de 2011
El afecto
Tengo la percepción que el ser humano actual, el hombre civilizado de nuestra era, en ese proceso de civilización, lamentablemente, perdió el arte de dar afecto, aunque, afortunadamente, aún no perdió la voluntad de darlo, lo que nos lleva a afirmar que nuestro estado, aun siendo grave, es reversible.
Esta percepción surge de contemplar a grupos de personas a las cuales las une algún tipo de vínculo, familias, parejas, amigos, compañeros de trabajo, cualquier grupo, grupos en los cuales sea claro que hay alguna forma de afecto entre sus integrantes, y observarlos en sus momentos de distensión, de juego, de compañerismo. Es realmente sorprendente lo que se encuentra allí.
En esos momentos, rara vez se encuentra un abrazo o un beso, y si aparecen, en su mayoría lo hacen las versiones protocolares de ellos, abrazos o besos fríos, maquinales, carentes de sus ejecutantes, menos aún se encontrará allí la caricia, probablemente la forma mejor lograda de mostrar afecto en la evolución natural, queda vetada por nefastos mandatos culturales, y también, aunque parezca absurdo, la mirada escasea, y el verdadero diálogo también.
Estamos insertos en una sociedad que, una a una, desactivó las formas de dar afecto, algunas directamente las erradicó, otras las limitó a momentos tan precisos, que las redujo a torpes manifestaciones de ellas, debido a una lógica falta de experiencia, y a las restantes las vació de contenido, las dejó existir aunque ya sin residir el afecto en ellas.
La sociedad desactivó las formas, pues en las formas esta su poder, no lo está en la esencia, no lo está en la fuente, lo aún no formado es intocable, imperturbable, y de allí fluye el amor, surge el afecto.
Todo lo que surge de allí, no puede frenarse, surge imparable, aunque si es posible transformarlo, ese afecto que surge fuerte desde la esencia del ser humano, al no encontrar su forma natural de manifestarse, es transformado, es transformado en acciones que seguramente se vean opuestas a él, aunque sigue estando ahí, imperturbable, y la muestra de que sigue estando allí es que gracias a alguna sabiduría desconocida, el otro percibe, quizás hasta sin darse cuenta concientemente, ese afecto tan ridículamente disfrazado.
Dada esa formidable adaptabilidad del afecto, y debido a la nefasta represión de las muestras naturales de afecto, que la sociedad cultivó en nosotros por milenios, actualmente la forma más común de mostrar afecto es a través de molestar al otro. Parece ridículo, en extremo tonto, aunque es fácilmente comprobable tristemente.
Para confirmarlo basta observar como se desarrollan las reuniones de amigos, como se efectúa un cortejo, el constante histeriqueo en los integrantes de una pareja, y hasta en los juegos que se realizan en una vinculación padres-hijos. En todos estos casos se encuentran en su mayoría acciones que implican molestar al otro dentro de ciertos límites. La acción debe perturbarlo de alguna manera de forma que reaccione, aunque sin que la misma rompa el vínculo. De esa forma mantienen entre ambos, la atención, la cual es la más mísera representación del afecto.
El llamado es a usar todo ese potencial dormido por milenios, a volver a cultivar el arte de mostrar afecto, a no contentarnos con que detrás de una conducta hostil se esconde el afecto, a liberarnos de las cadenas desnaturalizadoras de la civilización.
El llamado es a volver a mirar, a volver a dialogar, a volver a abrazar, a besar, a acariciar, y especialmente, a realizar todas estas naturales manifestaciones de afecto, con nuestro ser, plenamente, totalmente, y concientemente, inmerso en ellas.
Donaciones
Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.
Un abrazo,
Diego
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Un abrazo,
Diego