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lunes, 16 de julio de 2012

Mi Aldea


En mi aldea,
nada es mío,
no hay propiedad, ni pedido
solo compartimos.

Así como el agua del río.
Así como el aire que respiro.
Así sos tú conmigo.
Así somos todos, un nido.

En mi aldea,
no hay negocio,
no doy, ni recibo,
solo vivo.

Vive el río, y calma mi sed,
Vive el aire, y yo inspiro.
Vivimos, nos amamos, y ambos nos nutrimos.
Vive la comunidad, y viven sus individuos.

En mi aldea,
no hay leyes,
no obligo, ni reprimo,
solo, consciente elijo.

Elige su cauce el río.
Elige el aire ser mi oxígeno.
Te elijo a ti, soy tu elegido.
Solo hay encuentros, cuando son queridos.

En mi aldea,
no apenas sobrevivimos,
compartimos, amamos, elegimos,
en plenitud, vivimos.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Otro segundo vivo


Ojos vacíos,
miradas esquivas,
frías sonrisas,
abrazos sin vida.

Triste invierno,
falso verano,
de ausencia de sol,
cansado, me baño.

Dolor, confusión,
hartazgo, desgano.
Me fuerzo, respiro,
y otro segundo vivo.

El sol, el verano,
espero rendido.
Me fuerzo, respiro,
y otro segundo vivo.

jueves, 24 de marzo de 2011

La luna, la despedida

Nos amamos, descansamos,

alcanzamos la paz,

en la mirada del otro,

recobramos la respiración,

en el mutuo abrazo.

Los vientres distendidos,

se acariciaron,

danzaron en sincronía.

La eternidad terminó.

Volvimos a ser dos,

tu volviste a ser tu,

ahora con algo de mi.

Yo volví a ser yo,

ahora con algo de ti.










sábado, 15 de enero de 2011

La pausa

Cierro los ojos, el universo decae a un mínimo punto dentro de mi, una sensación de paz me toma, afloja progresivamente mi expresión, mi rostro, mi boca, desciende luego por mi cuello, mis hombros, mi espalda, todo esto mientras escucho dentro de mi, un leve sonido, grave, sostenido, suave, invariable a excepción de leves ondulaciones de volumen, que tienen su pico en el preciso instante que percibo el distender de cada nuevo músculo. Con el último de ellos, una larga, profunda y serena respiración corona la experiencia.

Un rulo acaricia alternadamente mi frente, mi sien, mi párpado, el sol cuela su luz a través de este último y forma un naranja degradé, repite el mismo ahora de forma térmica sobre mi piel, todo esto mientras se escucha el calmo, y aún así caótico, arrullar de las olas en su constante romper. Mis brazos se elevan, mis piernas se extienden, mis pies se flexionan, y cuando el último músculo recupera el tono, mis ojos se abren, y yo decaigo a un mínimo punto dentro del universo.

Donaciones

Imagina un mundo en el cual todos regalemos lo mejor que hacemos, y todos hagamos lo que más nos gusta hacer.

Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.

Un abrazo,
Diego

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Un abrazo,
Diego