Llueve, truena,
sobre mi alma solitaria.
Ella deambula, desorientada,
sin encontrar cobijo.
Lluvia espesa,
cortina tras cortina,
gélidas paredes,
que empañan, que dividen.
Rayos de muerte,
que acechan e iluminan.
Caen allí, caen allá,
aún no caen aquí.
El mundo en movimiento,
miserable y hostil.
Mi bote a la deriva,
apenas un remo, y a mí.
Su luz puede ser la muerte,
o el faro a seguir.
En la oscuridad sobrevivimos,
aun siendo un lento morir.
El próximo rayo ansiamos,
quienes elegimos vivir,
así nos mate, o nos indique,
la dirección a seguir.
En la oscuridad remamos,
bajo la lluvia vil,
entre monstruos y sirenas,
que enturbian el discernir.
En la vida navegamos,
una tormenta sin fin.
También podemos ocultarnos,
y tan solo sobrevivir.
O navegar a mar abierto,
y arriesgarnos a morir,
ahora, hoy, mañana, o quizás
con suerte, algunos años vivir.
Solo bajo los rayos,
podemos vivir.
Solo de su luz,
nos podemos nutrir.
Flashes fugaces,
sabiduría para discernir,
certeza absoluta,
sobre el camino a seguir.
Oscuridad casi eterna,
miedo desgarrador,
demonios de la psique,
dudas, indecisión.
Espera cada próximo rayo,
absorbe ese mágico instante,
luego, ten coraje y rema,
ya está su luz en ti.
Rema,
con calma, rema.
Rema,
hasta morir.
Rema,
que solo remando,
habrás experimentado,
lo que es vivir.
Yo, como las sumas de mis miles de yo, mis viejos yo poético, y yo analítico, ambos renovados, y mis otros yo, además del filatélico y cinéfilo de antes, en estos años se agregaron especialmente el yo milonguero, y el yo biodanzante, a los yo que siempre estuvieron y nunca aparecieron como el yo literario, el yo musicólogo, y otros yo que quizás aún no conozco.
Mostrando entradas con la etiqueta Nutrir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nutrir. Mostrar todas las entradas
martes, 8 de abril de 2014
lunes, 16 de julio de 2012
Mi Aldea
En mi aldea,
nada es mío,
no hay propiedad, ni pedido
solo compartimos.
Así como el agua del río.
Así como el aire que respiro.
Así sos tú conmigo.
Así somos todos, un nido.
En mi aldea,
no hay negocio,
no doy, ni recibo,
solo vivo.
Vive el río, y calma mi sed,
Vive el aire, y yo inspiro.
Vivimos, nos amamos, y ambos nos nutrimos.
Vive la comunidad, y viven sus individuos.
En mi aldea,
no hay leyes,
no obligo, ni reprimo,
solo, consciente elijo.
Elige su cauce el río.
Elige el aire ser mi oxígeno.
Te elijo a ti, soy tu elegido.
Solo hay encuentros, cuando son queridos.
En mi aldea,
no apenas sobrevivimos,
compartimos, amamos, elegimos,
en plenitud, vivimos.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Belleza, Seducción, Encuentro
Nada tiene
más belleza,
que un ser al
mostrar su esencia.
Nada seduce
más,
que su
movimiento propio.
Todo
disfraz,
tarde o
temprano, se rompe.
y a cada
instante, pierde brillo.
No hay
técnicas de seducción.
Quién las
usa, se engaña.
Es un
disfraz vendiendo,
un disfraz
comprando,
y dos seres
en soledad.
Dos seres,
cuando se
ven, se embelesan,
cuando se
encuentran,
fluye un
dar circular.
Se nutren,
crecen,
se
agradecen, se despiden,
y quizás, luego,
se vuelvan
a encontrar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Donaciones
Imagina un mundo en el cual todos regalemos lo mejor que hacemos, y todos hagamos lo que más nos gusta hacer.
Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.
Un abrazo,
Diego
Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.
Un abrazo,
Diego
Compartir
En caso de querer compartir este artículo en otro lugar, les agradezco se comuniquen conmigo agregando un comentario en el artículo (click en "comentarios" debajo del texto) . Los comentarios son moderados por lo que no duden en colocar su dirección de e-mail en ellos.
Un abrazo,
Diego
Un abrazo,
Diego