Yo, como las sumas de mis miles de yo, mis viejos yo poético, y yo analítico, ambos renovados, y mis otros yo, además del filatélico y cinéfilo de antes, en estos años se agregaron especialmente el yo milonguero, y el yo biodanzante, a los yo que siempre estuvieron y nunca aparecieron como el yo literario, el yo musicólogo, y otros yo que quizás aún no conozco.
martes, 8 de abril de 2014
Tormenta
sobre mi alma solitaria.
Ella deambula, desorientada,
sin encontrar cobijo.
Lluvia espesa,
cortina tras cortina,
gélidas paredes,
que empañan, que dividen.
Rayos de muerte,
que acechan e iluminan.
Caen allí, caen allá,
aún no caen aquí.
El mundo en movimiento,
miserable y hostil.
Mi bote a la deriva,
apenas un remo, y a mí.
Su luz puede ser la muerte,
o el faro a seguir.
En la oscuridad sobrevivimos,
aun siendo un lento morir.
El próximo rayo ansiamos,
quienes elegimos vivir,
así nos mate, o nos indique,
la dirección a seguir.
En la oscuridad remamos,
bajo la lluvia vil,
entre monstruos y sirenas,
que enturbian el discernir.
En la vida navegamos,
una tormenta sin fin.
También podemos ocultarnos,
y tan solo sobrevivir.
O navegar a mar abierto,
y arriesgarnos a morir,
ahora, hoy, mañana, o quizás
con suerte, algunos años vivir.
Solo bajo los rayos,
podemos vivir.
Solo de su luz,
nos podemos nutrir.
Flashes fugaces,
sabiduría para discernir,
certeza absoluta,
sobre el camino a seguir.
Oscuridad casi eterna,
miedo desgarrador,
demonios de la psique,
dudas, indecisión.
Espera cada próximo rayo,
absorbe ese mágico instante,
luego, ten coraje y rema,
ya está su luz en ti.
Rema,
con calma, rema.
Rema,
hasta morir.
Rema,
que solo remando,
habrás experimentado,
lo que es vivir.
jueves, 18 de julio de 2013
La Danza
martes, 25 de diciembre de 2012
Nueva Era
lunes, 16 de julio de 2012
Mi Aldea
domingo, 29 de enero de 2012
No compitas, vive
estamos hace millones de años,
cuanta energía desgastamos,
avanzando tan poco.
Somos miles de millones,
compitiendo como locos,
vectores encontrados,
sumando, restando,
contraponiéndose, anulándose,
aniquilándose mutuamente,
resultando apenas,
en poco más que nada.
¿Qué extraña fuerza,
nos arrastra a esa insanía?
Trabajar para descansar,
descansar para trabajar.
¿Qué nos impulsa,
a dar todo de nosotros,
simplemente para vencer,
derrotando a un hermano?
¿Qué ganamos, cuando ganamos?
¿Qué perdemos, cuando perdemos?
En ambos casos, siempre perdemos,
nos perdemos, no encontramos,
durante la absurda competencia,
de momentos de puro placer.
Tu vida, tu placer,
esta aquí, está ahora,
no depende de nada, ni de nadie,
solo basta que decidas,
amar, gozar, vivir,
en vez de distraerte en competir.
lunes, 2 de enero de 2012
Juega, Ríe, Danza, Goza
y a elegir el dolor, aprenderán.
Sacrifícate por tu pareja,
y a vivir tu amargura, la condenaras.
Sacrifícate por tu trabajo,
y patrones miserables, modelarás.
Sacrifícate por tu nación,
y en cuna de maldad, la convertirás.
Sacrifícate,
y nos dolerá.
Juega, ríe, danza, con tus hijos,
y elegirán siempre la felicidad.
Goza, ama, vive, con tu pareja,
y su paraíso, en ti encarnará.
Se tú, crea, apasiónate, con tu trabajo,
y el mundo, lo mejor de ti recibirá .
Admira la belleza de cada nación,
y en el mundo, solo hermanos tendrás.
Juega, ríe, danza, goza,
y allí nos encontrarás.
lunes, 26 de diciembre de 2011
El Deseo
viernes, 23 de diciembre de 2011
Otro segundo vivo
jueves, 15 de diciembre de 2011
Detente, Contempla
viernes, 4 de marzo de 2011
El salto
Existe un salto al vacío que muy pocos han dado, un salto total al presente, un simultáneo olvidar por completo el futuro y un dejar de esperar por revivir el pasado, un soltarse de todo, un caminar sin rumbo por siempre, no un paseo, no un recreo, no un retiro, por siempre, desde un comienzo ya olvidado, y hasta un futuro inimaginable, hasta que nos encuentre la muerte, y luego también.
¿Podemos llamar vivir a algo distinto a eso?
Podemos estar más cerca, podemos estar más lejos, aunque siempre sin estar ahí.
Sin el gran salto, nunca habremos tenido el coraje de vivir, ni la valentía de nacer.
Y así pasaremos por la existencia, como recorriendo un museo, veremos a la vida dentro de una vitrina, con algo de suerte nos acercaremos a ella, quizás en algunos casos la toquemos, en contadas ocasiones nos quedaremos un tiempo a su lado, hasta que algo nos tironee, nos arranque de allí, responsabilidades, ansiedades, políticas, leyes, miedos, cobardía, y más tarde o más temprano, estaremos fuera, el museo habrá cerrado, y volveremos a ser tristes engranajes de una maquinaria que no comprendemos.
jueves, 27 de enero de 2011
El amor
Un intrincado camino de reflexiones derivó inesperadamente en una plácida imagen.
Un lugar cálido, el mar cercano, arena como suelo, llenaron mis sentidos, y frente a mí una rústica construcción de madera y juncos captaba mi atención. Su presencia era minimal, apenas unos troncos espaciados dibujaban su circular presencia, y una estructura simple y sólida sostenía su atractivo techo de junco, sin más que eso, atraía, sin más que eso, comprendí.
El corazón brinda resguardo incondicional al que repose en él, no existen puertas ni ventanas pues no hay muros en él, allí, todos pueden entrar y todos pueden salir, una y otra vez, en el momento que quieran, las veces que quieran. Su amor, indiferenciado e inagotable, sean miles bajo su techo, o sea uno solo, el amor recibido por cada individuo será el mismo, e incluso, ante la ausencia de receptor, el amor fluirá de igual manera.
Quién ama, sin hacer nada, da, quién ama no es, en él todo entra y nada es retenido, quién ama, solo quién ama, vive.
martes, 11 de enero de 2011
La mirada
Camino, camino entre la gente de esta ciudad, camino y contemplo, contemplo sus ritmos, sus andares, sus calmas y sus apuros, sus alegrías y sus penas, contemplo y vivo, en destellos fugaces, mis encuentros con sus vidas.
Pasan, reflejando la luz de su identidad olvidada, pasan, en sus mundos, en sus sueños, en su ilusión, pasan, con sus miradas llenas de futuro y vacías de ahora, recorren la plaza, viendo agendas, computadoras, participando de reuniones, atendiendo clientes, o quizás, comprando, cocinando, lavando, y en el mejor de los casos, amando. Recorren la plaza, sin pisarla, recorren la plaza, sin verla ni oírla, recorren la plaza, sin vivirla.
Pasan, como granos de arena llevados por el viento sobre las dunas de un árido desierto, pasan, indiferentes, ciegos ante la belleza del sol coloreando sus pieles, del viento dándole vida a sus cabellos, de sus fascinantes individualidades mostrándose en sus gestos, en sus movimientos, en sus expresiones, pasan, ausentes, inertes ante la maravilla de la proximidad del otro, pasan, pasan y no viven.
Camino, camino y contemplo, contemplo uno a uno estos granitos de arena, contemplo porque en todo desierto existen los oasis, y porque por más oculto esté el ser tras los velos de la persona, este nunca resiste la tentación de mostrarse ante una mirada profunda y serena, contemplo, porque en ese mágico instante en el que nos vemos a los ojos, en ese instante, tan fugaz como eterno, ambos, ahora si, vivimos.
Donaciones
Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.
Un abrazo,
Diego
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Un abrazo,
Diego