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lunes, 16 de mayo de 2016

Plenitud

La plenitud se da cuando uno es el máximo, en el nivel de potencial en el que esta, esto es, aceptando los límites propios de cada momento, llevar la propia existencia a alcanzar ese límite.

Visualizándonos como un vaso, o cualquier recipiente, lo importante, en cada momento, no es el tamaño del recipiente, este puede ser enorme o muy pequeño, lo que es relevante para nuestra existencia en el momento presente, es cuan lleno el recipiente esté, pues es en lo único en que podemos actuar directamente, en incrementar su contenido, esto es enfocarnos en llenar el recipiente, no en maldecir o cuestionar sus límites.

En esta visualización, naturalmente la plenitud se da justamente cuando ese recipiente que somos, independientemente del tamaño del mismo, está completamente lleno, rebosante, derramando su contenido por exceso del mismo. En este estado de plenitud, se experimenta, además de una inmensa sensación de bienestar, un desborde de amor, el ser en ese estado irradia amor a su entorno, el cual es claramente percibido por sus pares, los cuales lo ven con una luz especial, propia de ese estado, y a su vez, el ser en estado de plenitud, amplía su existencia, se expande el recipiente de la metáfora planteada, posibilitándole al ser pleno, el acceso a un nivel de existencia mayor, y posteriormente a una plenitud aún más elevada.

Manteniéndonos, o al menos procurando estar el mayor tiempo posible, en ese estado de plenitud, con el recipiente lleno y desbordando amor, nos montamos en una espiral evolutiva, que nos lleva a ir creciendo, nos va eliminando límites que existían previamente, nos permite mayor amplitud de acción, en definitiva, nuestro recipiente se vuelve cada vez mayor, y el estado de nuestra plenitud es cada vez más alto.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Paradoja

No existe una paradoja,
tan ampliamente presente,
y totalmente ignorada,
como el amor incondicional a alguien.

Es ese “a alguien”,
que lo hace condicional,
es por ese “a alguien”,
que no es amor.

El amor desborda,
parte del centro,
en infinitos radios,
de amplio alcance.

En cambio,
ese “a alguien”
dispara, captura,
mata.

Si te sientes pleno solo,
si te sientes amado solo,
tu amor se irradia,
se percibe.

Si encuentras a alguien,
y sientes amor,
agradécele en cada instante,
está despertando lo que sos.

Ese alguien, es inspiración,
no es motivo, ni causa,
tan solo un espejo,
en donde tu luz, se reflejó.

Agradécele,
no lo atrapes,
entrégate,
sin límites.

Busca, encuentra,
quienes, y que,
reflejan tu ser.
Encuéntralos, y vé.

Entrégate, descúbrete,
encuentra tu ser, tu vida.
Que esa danza,
sea tu única guía.

Quizás luego,
después de muchos días,
o de muchas vidas,
finalmente, ames tu vida.

Y allí recién,
podrás amar,
al agua, al río, al mar,
al cielo, al sol, a la humanidad.

Allí recién,
podrás hablar,
redundantemente,
de amor incondicional.

jueves, 18 de julio de 2013

La Danza



La danza nos une,
te sueltas en mí.
Me abrazas,
me sientes,
me encuentras,
te disuelves en mí.
Te embriagas,
sonríes,
confías,
brillas, junto a mí.
Me recibes,
me sigues,
me transformas,
en un continuo de mí a ti.

La danza nos fusiona,
me suelto en ti.
Te abrazo,
te siento,
te encuentro,
me disuelvo en ti.
Me embriago,
sonrío,
confío,
brillo, junto a ti.
Te recibo,
te sigo,
te transformo,
en un continuo de ti a mí.

La danza nos posee,
nos soltamos en su fluir.
En su abrazo,
nos sentimos,
nos encontramos,
nos disolvemos, en su latir.
Nos embriagamos,
sonreímos,
confiamos,
brillamos, en pleno vivir.
Recibimos, su fluir.
Seguimos, su latir.
Nos transformamos,
en la perfecta danza de vivir.


domingo, 6 de enero de 2013

Plenitud



Arrastramos nuestras vidas,
carentes de plenitud,
construimos complejos castillos,
creyendo sentir poder,
nos distraemos en absurdos juegos,
llamándole libertad,
elegimos no elegir,
sucumbimos a seguir.

Siguiendo no hay belleza,
tampoco libertad,
siguiendo hay solo muerte,
miedo, y moralidad.

Siguiendo, la plenitud desaparece,
se transforma en autoengaño,
se opaca, se apaga,
se vuelve imagen, cuadro.

Siguiendo, la plenitud es complacencia,
es servilismo, es éxito,
es ser parte, es ser nada,
es morir, es ser instrumento.

Plenitud es libertad,
es conmoción, es belleza,
es entrega, es éxtasis,
es abandonarse, es selva.

Plenitud es estar contigo,
es tu piel, es tu delirio,
es tu orgasmo,
arrancando el mío.

Plenitud es esa explosión,
es también, este alivio,
es esta paz, este respiro,
es este descansar unidos.

Plenitud es el silencio,
de los cuerpos humedecidos,
plenitud es tu mirada,
es tu brillo y el mío.

lunes, 16 de julio de 2012

Mi Aldea


En mi aldea,
nada es mío,
no hay propiedad, ni pedido
solo compartimos.

Así como el agua del río.
Así como el aire que respiro.
Así sos tú conmigo.
Así somos todos, un nido.

En mi aldea,
no hay negocio,
no doy, ni recibo,
solo vivo.

Vive el río, y calma mi sed,
Vive el aire, y yo inspiro.
Vivimos, nos amamos, y ambos nos nutrimos.
Vive la comunidad, y viven sus individuos.

En mi aldea,
no hay leyes,
no obligo, ni reprimo,
solo, consciente elijo.

Elige su cauce el río.
Elige el aire ser mi oxígeno.
Te elijo a ti, soy tu elegido.
Solo hay encuentros, cuando son queridos.

En mi aldea,
no apenas sobrevivimos,
compartimos, amamos, elegimos,
en plenitud, vivimos.

martes, 7 de febrero de 2012

Mente, nube, sueño


Todo es movimiento,
silencioso movimiento.

La mente, una nube,
la mente, un algodón.

Mira,
se embeleza,
no entiende,
no juzga.

Se pierde, se encuentra,
gritos, movimiento,
vida, paz,
nube, sueño.

Todo es armonía,
todo es movimiento,
noche, cielo,
kairos, sueño.

Esta es la vida,
la vida a pleno,
aire, arena, mar,
noche, sexo, sueño.

domingo, 6 de febrero de 2011

Vacío y Plenitud

La hilera de mesas vacías, las servilletas asoman irregulares de sus recipientes, manos ahora invisibles dibujaron la posición que ahora ocupan, y desde allí danzan cansinamente al ritmo del viento del ocaso.

La música suave y dulce suena exclusivamente para mí, y el vaso aguarda calmo mi próximo sorbo.

Familias de nubes, en procesión lenta recorren el firmamento, buscan en su camino al sol, al cual cortinan intermitentemente, cambiando fueguinas luces y sombras por blanca y plana luminosidad en el ilimitado ambiente que me resguarda.

Lejanos compañeros humanos, juegan, corren, pasean, charlan, viven, lejos, ajenos a mí.

Sorbos que se repiten, aves rondando el cielo retornan a descansar en su isla.

Las nubes alcanzaron al sol, este les enseñó a nadar, y ahora retozan entre olas, espuma, y arena, explotando y regalando un color naranja que a todo toca y embellece.

Una sonrisa cercana me devuelve a mi, al sabor de la bebida, a la sensibilidad de mis labios, a la presión cambiante del aire en el rostro, en mis pies, a la caricia del último rayo de sol, y a mi, a todo mi mí, al oído oyendo, al ojo viendo, al paladar sabiendo, a la nariz oliendo, y a mi mano, escribiendo.

Me derrito en el asiento, y soy la silla, soy la silla y la mesa, soy el vaso y el trago, soy ella que corre en la orilla, y la pareja que se ama en el mar, soy el sol oculto y su última luz, soy las nubes, el cielo, y esa primera estrella que imprimió su luz en el paisaje, soy la noche que ha llegado y el día que se ha ido, y también soy el que llegará luego, soy yo, y también, desde este momento, desde este momento soy tú.


domingo, 16 de enero de 2011

La neblina

Existen días en los cuales uno parece estar inmerso en una neblina, hay algo, algo inobjetable, inobjetable en sus dos definiciones, algo que existe indiscutiblemente, y también algo que no se puede identificar, algo que no se puede hacer objeto aunque indudablemente es.

Esos días, se perciben como si nuestra conexión con el universo estuviera sufriendo alguna interferencia, como si la imagen se viera borrosa o se escuchase algún zumbido, dificultando nuestro estar en la vida.

El comienzo de cada uno de esos día ya es así, quizás algo perturbó nuestro sueño, quizás un sueño mismo perturbó nuestro despertar, quizás nada pasó, independientemente de la causa, la realidad es que la neblina se instaló, y si somos lo suficientemente conciente, la percibimos en el preciso instante en que nacemos al nuevo día.

El día transcurrirá, probablemente sin mayores dramas, pasará sin problemas siempre que sepamos convivir con la neblina en vez de luchar contra ella, pasará, puede ser en unas horas, quizás en unos días, esperemos que no nos acompañe por meses, no sabremos porque nos abandonará, como tampoco supimos porque ha venido, ha sido, ahora es, luego también será, y más tarde dejará de serlo, seguramente cuando esto pase, nos sentiremos plenos, aliviados, nos ilusionaremos con estar curados, con que nunca volverá, y lo hará, una y otra vez lo hará, como también lo hará la muerte.

Existen momentos de plenitud, existen momentos de neblina, también momentos de angustias con infinitas gradaciones en ella, y existen finalmente momentos de muerte. De todas formas, todos ellos, incluidos los de muerte, son momentos de vida, por ello, todos estos momentos debemos vivirlos, tomarlos de forma total y experimentarlos con plena conciencia.


El único pecado es evadirse.


Donaciones

Imagina un mundo en el cual todos regalemos lo mejor que hacemos, y todos hagamos lo que más nos gusta hacer.

Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.

Un abrazo,
Diego

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Diego