Yo, como las sumas de mis miles de yo, mis viejos yo poético, y yo analítico, ambos renovados, y mis otros yo, además del filatélico y cinéfilo de antes, en estos años se agregaron especialmente el yo milonguero, y el yo biodanzante, a los yo que siempre estuvieron y nunca aparecieron como el yo literario, el yo musicólogo, y otros yo que quizás aún no conozco.
martes, 25 de diciembre de 2012
Nueva Era
viernes, 27 de enero de 2012
Migajas
¿Quiénes están a mi lado?
¿Dónde me encuentro?
¿Por qué me encuentro aislado?
Diálogos, juegos,
personalidades, estereotipos,
máscaras interactuando,
comedia, drama,
payasos.
En el fondo,
muy oculto,
leve vínculo,
mínima unión,
nada.
Charla, comida,
broma, risa,
la sociedad dictando,
el alma limosnas,
aceptando.
Migajas de encuentro,
mínima intensidad,
distancia,
hambre.
Vidas dormidas,
sueños sin vida,
almas con penas,
penas sin alma.
Niños corriendo,
miradas fugaces,
destellos de vida,
vida salvaje.
Esperanza de vida,
de vida sin pausa,
de vida vivida,
de vida con alma.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Existe solo …
no hay ética,
ni moral.
No hay ley,
no hay deberes,
ni obligaciones.
No hay tradición,
no hay cultura,
ni sociedad.
No hay historia,
no hay futuro,
ni destino.
No hay universo,
no hay materia,
ni espíritu.
Existe solo…
este instante,
tu piel,
la mía.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Libertad y Sociedad
domingo, 9 de enero de 2011
Deseos
Vivimos en una sociedad, en la cual, generalmente, el intervalo entre el surgimiento de un deseo y su satisfacción, es demasiado largo, al punto de que la mayoría de las veces nos encontramos luchando por deseos que ya desaparecieron.
Los deseos, los reales, los que surgen desde dentro, de los instintos, de las emociones, duran poco tiempo en nosotros, se satisfacen en ese momento o se frustran, no existe una tercera opción. La tercera opción, la de la lucha constante, la del sacrificio, la del orgullo por el mismo, no es más que la razón, edulcorando el fracaso y anestesiando el golpe de la frustración. La intención es buena, quizás hasta necesaria, el resultado no lo es, el autoengaño nos encierra en una agónica carrera cuya meta siempre está un buen trecho por delante de nosotros.
Que vivamos en una sociedad así no es casual, nuestra razón no decidió funcionar de esa manera por un afán sobreprotector, debió hacerlo, al ver que no sobreviviríamos en una sociedad que sistemáticamente construye estructuras, cada vez más pesadas, cada vez más sólidas, cada vez más complejas, para obstaculizar la concreción de los deseos, simplemente porque quién está satisfecho no consume.
Donaciones
Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.
Un abrazo,
Diego
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Un abrazo,
Diego