jueves, 19 de mayo de 2016

El Andar

Nuestro pasaje por lo que llamamos vida se puede ver como un andar. Idealmente un andar sin prisas y sin pausas, un andar con un propósito general, aunque sin mucha definición en sus objetivos, un andar con apenas una noción de dirección, una dirección amplia, que nos impulse a movernos y a la vez no nos limite en recorridos previamente conocidos. Un Andar en calma y con energía, alegre y atento, abierto a cambios en el rumbo. Un andar donde cada paso esté pleno de sentido.

En ese andar, no existe el camino, a cada momento, no hay un sendero a recorrer frente a nosotros, ni existe un lugar adonde llegar, y menos aún un momento para alcanzarlo.

El miedo nos hace creer en la existencia de caminos, y la ansiedad nos hace recorrerlos en busca de alcanzar objetivos, y en lo posible hacerlo en determinado tiempo. El miedo tiene sus raíces en el rígido pasado, y la ansiedad en el inexistente futuro. El coraje está en enraizar nuestra acción, tan solo, en el constante fluir del presente, en cada situación que se vive en cada instante, y desde ese caos, terrible y fascinante, desde allí funcionar.

Ese andar, sin senderos, altamente impredecible, nos llevará por distintas situaciones, las cuales, si las vemos desde un ser lleno de aceptación, no podremos juzgarlas. Podrían verse desde la dualidad, algunas como placenteras, otras como dolorosas, en cambio, las veremos solo como situaciones que se presentan. Tendremos la apertura de recibir cada situación tal como viene, y seremos receptivos a cada particularidad de la misma, cada detalle, cada novedad que la misma traiga. Desde ese sentir totalmente cada situación, desde la sabiduría que ella nos provea, desde allí, construiremos nuestro accionar. Sin evadir, negar, o minimizar ninguna situación, aceptándola completamente como faro en nuestro andar.


Finalmente, el andar de esa manera, conectados plenamente con el presente, unidos completamente a la situación que se está viviendo, provoca en nosotros un elevado estado de alegría. Estamos envueltos por completo por lo que reciben nuestros sentidos, y moviéndonos de acuerdo a ello. Estamos inmersos en la acción, la acción con pleno sentido, estamos viviendo, y no pensando cómo vivir, estamos haciendo y no planificando que hacer, estamos siendo a cada momento y no juzgando los momentos. Estamos siendo leves, flotamos sobre problemas y victorias, ni uno ni el otro nos afecta, y queda en nosotros ese estado constante de calma alegría.

lunes, 16 de mayo de 2016

Plenitud

La plenitud se da cuando uno es el máximo, en el nivel de potencial en el que esta, esto es, aceptando los límites propios de cada momento, llevar la propia existencia a alcanzar ese límite.

Visualizándonos como un vaso, o cualquier recipiente, lo importante, en cada momento, no es el tamaño del recipiente, este puede ser enorme o muy pequeño, lo que es relevante para nuestra existencia en el momento presente, es cuan lleno el recipiente esté, pues es en lo único en que podemos actuar directamente, en incrementar su contenido, esto es enfocarnos en llenar el recipiente, no en maldecir o cuestionar sus límites.

En esta visualización, naturalmente la plenitud se da justamente cuando ese recipiente que somos, independientemente del tamaño del mismo, está completamente lleno, rebosante, derramando su contenido por exceso del mismo. En este estado de plenitud, se experimenta, además de una inmensa sensación de bienestar, un desborde de amor, el ser en ese estado irradia amor a su entorno, el cual es claramente percibido por sus pares, los cuales lo ven con una luz especial, propia de ese estado, y a su vez, el ser en estado de plenitud, amplía su existencia, se expande el recipiente de la metáfora planteada, posibilitándole al ser pleno, el acceso a un nivel de existencia mayor, y posteriormente a una plenitud aún más elevada.

Manteniéndonos, o al menos procurando estar el mayor tiempo posible, en ese estado de plenitud, con el recipiente lleno y desbordando amor, nos montamos en una espiral evolutiva, que nos lleva a ir creciendo, nos va eliminando límites que existían previamente, nos permite mayor amplitud de acción, en definitiva, nuestro recipiente se vuelve cada vez mayor, y el estado de nuestra plenitud es cada vez más alto.


domingo, 15 de mayo de 2016

Instintos, emociones, y ser totalmente humano

Cuanto más vinculados a las emociones, especialmente cuando estas están arraigadas en los instintos, más humanos somos.

Los instintos nos proveen una conexión directa con la sabiduría de la vida en sí, la sabiduría del todo, de la unidad. En lo instintivo no hay dualidad, es un fluido navegar de emociones y acciones. El instinto no juzga, no duda, en cada momento él es, y sus acciones surgen solo desde ese presente eterno, y no desde lo aprehendido en el pasado, o lo imaginado sobre el futuro.

Sintonizarse con las emociones, requiere el paso previo de sintonizar las mismas con los instintos, y probablemente el mejor modo de discernir sobre si hay sintonía entre los instintos y las emociones, es recordar que los primeros tienen como fin principal, el fluir para preservar la vida, por esto encontraremos que hay falta de sintonía o disociación, cuando las emociones nos bloqueen o paralicen, o nos lleven a situaciones perjudiciales o autodestructivas.

Una vez que instintos y emociones están sintonizados, podremos vincularnos a nuestras emociones, podremos empezar a vivir acorde a ellas, y funcionar en el mundo en sintonía con ellas.

Esto requiere de una inusitada sinceridad, requiere abrirse totalmente a lo que uno es, liberarse profundamente de mandatos y creencias limitantes, uno en cada momento es lo que es, sin que exista un juicio sobre cómo se es, y principalmente sin que exista represión de la expresión de lo que en ese momento se es. Requiere claramente también de un inmenso coraje, es un continuo tirarse al vacío de sentir y actuar.

Recién en ese estado, de total sinceridad y coraje, de total sintonía entre instintos, emociones y acciones, recién allí, habremos trascendido el ego y estaremos siendo totalmente humanos.

Allí el camino habrá empezado.


sábado, 14 de mayo de 2016

Universo, percepción, vida y muerte

El universo no es concreto, es una danza de energía, percibida por un sistema nervioso. El universo es lo que percibimos.

A medida que vamos liberándonos de la forma, del cuerpo, del juicio, cada vez que vamos dejando la dualidad, los límites, los elementos que distinguen y separan las cosas entre sí, y a nosotros de ellas, vamos sintiendo esa música, vamos danzando esa energía, vamos conectándonos con esa trama total, que es la vida.

Según nuestro nivel de percepción, observaremos nuestro yo, de manera de identificarnos a cierta porción del universo. Esta porción puede empezar naturalmente en nuestro cuerpo, quizás aún más particularmente, tan solo en nuestro sistema nervioso, y puede expandirse a un par, otro ser con el cual nos sentimos fusionados, expandirse aún más a cierto grupo de compañeros, y seguir así integrándonos con todos los seres vivos, y finalmente con el universo entero, suponiendo que este, siendo infinito, es el límite mayor, y si no lo es, seguiremos ampliando nuestro yo, a estados aún mayores.

Análogamente, este proceso expansivo, se puede describir, cambiando la percepción, desde nuestro ser, a cualquier otro elemento del universo.
Nuestra percepción inicial puede ser la de un pétalo de rosa, en ella, nuestra vida dura unos pocos días, crecemos, tomamos cierto color, llegamos a nuestro esplendor, y empezamos a decaer, hasta que morimos. Quizás algunos de estos pétalos, en una tarde de profunda conexión, experimenten ser más que un pétalo, y sientan ser la rosa, expandan su yo desde el pétalo a la rosa, y allí conciban la idea de que lo que consideraban la muerte, es tan solo la caída de un pétalo, de los tantos que tiene la rosa. Su vida ahora es algo mayor, quizás unas semanas, donde la rosa también va creciendo, se va llenando de pétalos, los cuales irán luego cayendo, nacerán y morirán pétalos por un tiempo, con el correr de los días, cada vez caerán más pétalos de los que nacen, la rosa irá marchitándose, hasta eventualmente morir. De la misma forma, algunas rosas aumentarán aún más su percepción del yo, y se identificarán con el rosal, y comprenderán que numerosas rosas comprenden su ser, entenderán de estaciones, de danzas más complejas, con tiempos más extensos, con diversas figuras y pasos, aprenderán de raíces, de hojas, de flores, de semillas, y de cuando, donde, y como efectuar cada paso de baile. Serán el rosal, y aun así cumplirán un rito similar al pétalo y la rosa, también su paso por la vida será limitado en el tiempo, será más complejo, dependerá de la lluvia o el riego, del sol, y de un sinnúmero de variables de su entorno cercano, que marcarán que su vida se extienda por más o menos años, que pueda cubrir más o menos superficie, que genere rosas de cierto color o de otro, más grandes o más pequeñas, hasta que en algún momento se configure un conjunto de variables que le impida continuar su existencia, y así, como rosal, morirá. Aunque, de igual manera al pétalo y la rosa, el rosal puede alcanzar a percibirse como ese yo mayor, compuesto por la tierra donde el rosal se arraiga, el agua y la luz con las cuales se nutre, los insectos que polinizan sus flores, el ambiente todo que lo rodea y con el cual interactúa. Al percibirse de esta manera, como el jardín entero, con toda su diversidad, su complejidad, con todas sus interrelaciones, el pétalo – rosa – rosal – jardín, ya habrá recorrido un largo camino de expansión de su yo, tanto en lo espacial como en lo temporal, pasando de centímetros a hectáreas, de días a siglos, de unidades aparentemente más simples a otras más complejas, y con ese camino andado, poco le faltará al pétalo – rosa – rosal - jardín en percibirse universo, sentir la unidad total, experimentar la sutil conexión que existe en él con el todo.

Como corolario a esta reflexión, puede agregarse la visión de la muerte siendo simplemente un error de percepción. En cada paso de la expansión de la percepción del yo, la muerte propia de la etapa previa, es tan solo una transformación de relativo interés en la siguiente. La caída de un pétalo, no es una transformación traumática para la flor, como tampoco lo es el marchitarse de esta para el rosal, ni la muerte de este para el jardín. El concepto de muerte, es un error propio de la percepción dual, el cual, una vez que el yo se expandió hasta el infinito, el mismo deja de existir, pues solo existen transformaciones en la trama de la vida.

La vida no puede dejar de existir, no nace ni muere, al igual que la energía, tan solo se transforma.



martes, 20 de enero de 2015

Este no es

Este no es mi tiempo.
Este no es mi mundo.
Esta no es mi lucha.

Probablemente tampoco sea tu tiempo,
ni tu mundo,
aunque luches.

Seguramente sea ilusión este tiempo,
y este mundo,
en el que luchas.

Aunque sientas que es tu tiempo,
y es tu mundo.
Por eso luchas.

Yo en cambio sé que no es mi tiempo,
ni mi mundo,
ni mi lucha.

Pensarán que pierdo el tiempo,
que niego el mundo,
porque no lucho.

Pues no se han sentido ajenos a este tiempo,
a este mundo,
a esta lucha.

No creo haya remedio en este tiempo,
en este mundo,
por más que luchen.

Me seguiré sintiendo ausente en este tiempo,
en este mundo,
de constante lucha.

Seré receptor de expectativas factibles en este tiempo,
expresables en este mundo,
frutos de ciertas lucha.

Será amado ese yo que no existirá en este tiempo,
ni se concretará en este mundo,
porque no es mía esa lucha.

Seré odiado por no alcanzar ese yo en este tiempo,
por no cristalizarlo en este mundo,
por no ser parte de esas luchas.

Es que no soy de ese tiempo.
No soy de ese mundo.
No entiendo de luchas.

Yo soy quién soy todo el tiempo,
en todo el mundo,
sin lucha alguna.

martes, 9 de diciembre de 2014

Dudo


No soy un convencido,
sobre el sentido de la vida,
no sé si es necesario,
o es parte del engaño.

Es dulce encontrar un riel,
y transitar por él.
Aunque dudo haya libertad,
quizás sí, felicidad.

No soy un convencido,
de esa felicidad,
ese alegre transitar,
buscando la meta alcanzar.

Dudo, solo dudo,
siento que es irreal,
no logro comprobar,
que sea felicidad.

Quizás aún no alcanzamos,
felicidad en libertad,
quizás nos ahoga imaginar,
un total y espontáneo estar.

jueves, 22 de mayo de 2014

Mi Cuerpo


Mi cuerpo,
tirado, solo,
solo en la oscuridad,
quieto, intranquilo, algo tenso,
movedizo, consciente, incómodo,
despierto, por horas, despierto,
tirado, sobre las sábanas,
suaves, confortables, bellas,
más solo, una piel artificial.

Mi cuerpo,
mi instrumento en este mundo,
único, lejano, solitario,
abandonado, hambriento, perdido,
añorando viejos placeres,
sufriendo nuevos dolores,
envejeciendo, muriendo mientras respiro.

Mi cuerpo,
descansando en un lecho vacío,
sin recibir gran estímulo.

Mi cuerpo,
uno más en un infinito enjambre,
de este infierno de mundos perdidos,
esta ausencia de universos distantes,
apiñados en fríos castillos.

Mi cuerpo,
entiende de caricias,
de placer, de sexo, de gritos,
sabe de pasión,
de besos, miradas, y gemidos,
conoce de fusión,
de abrazo, de interacción,
de otros cuerpos y el mío.

Mi cuerpo,
no conoce de razones,
ni de pudores, ni de prohibidos.
Él es directo,
solo busca,
tu placer y el mío.

Mi cuerpo,
no elabora estrategias,
ni busca conquistas,
ni sigue caminos,
es más, se siente fastidiado,
por esos absurdos laberintos,
en donde pretenden sumergirlo.

Mi cuerpo,
es sabio, no está distraído,
él vive ahora,
sin ayer,
y sin destino.

Mi cuerpo,
está atrapado,
en una red sin sentido,
en el mundo de la mente,
del trabajo, y del tuyo y mío,
en el mundo de la escasez,
del sacrificio y el hastío,
que es igual al de la opulencia,
la vanidad, y el superficialísimo.

Mi cuerpo,
aborrece este mundo,
y también desprecia,
hasta sus mejores utopías,
él sabe que no hay salida,
ni en las más bellas teorías.

Mi cuerpo,
sabe que la clave está,
en su misma corporeidad,
en la consciencia de ser lo único real,
en esta maraña de irrealidad.

Mi cuerpo,
busca otros cuerpos,
es lo único que puede encontrar,
de sus juegos, su interactuar,
recién pueda quizás alcanzar,
cierta espiritualidad.

Mi cuerpo,
busca otros cuerpos,
busca placer, busca amar,
y de esa red, en esa armonía grupal,
recién pueda quizás alcanzar,
cierta humanidad.

Mi cuerpo,
sigue despierto,
consciente,
solo,
transpirado,
exhausto de tanto soñar.

Mi cuerpo,
pronto se dormirá,
y el inconsciente lo deleitará,
con una noche intensa,
de sabroso bacanal.

martes, 8 de abril de 2014

Tormenta

Llueve, truena,
sobre mi alma solitaria.
Ella deambula, desorientada,
sin encontrar cobijo.

Lluvia espesa,
cortina tras cortina,
gélidas paredes,
que empañan, que dividen.

Rayos de muerte,
que acechan e iluminan.
Caen allí, caen allá,
aún no caen aquí.

El mundo en movimiento,
miserable y hostil.
Mi bote a la deriva,
apenas un remo, y a mí.

Su luz puede ser la muerte,
o el faro a seguir.
En la oscuridad sobrevivimos,
aun siendo un lento morir.

El próximo rayo ansiamos,
quienes elegimos vivir,
así nos mate, o nos indique,
la dirección a seguir.

En la oscuridad remamos,
bajo la lluvia vil,
entre monstruos y sirenas,
que enturbian el discernir.

En la vida navegamos,
una tormenta sin fin.
También podemos ocultarnos,
y tan solo sobrevivir.

O navegar a mar abierto,
y arriesgarnos a morir,
ahora, hoy, mañana, o quizás
con suerte, algunos años vivir.

Solo bajo los rayos,
podemos vivir.
Solo de su luz,
nos podemos nutrir.

Flashes fugaces,
sabiduría para discernir,
certeza absoluta,
sobre el camino a seguir.

Oscuridad casi eterna,
miedo desgarrador,
demonios de la psique,
dudas, indecisión.

Espera cada próximo rayo,
absorbe ese mágico instante,
luego, ten coraje y rema,
ya está su luz en ti.

Rema,
con calma, rema.
Rema,
hasta morir.

Rema,
que solo remando,
habrás experimentado,
lo que es vivir.

viernes, 21 de febrero de 2014

Cemento, acero, y vidrio.



Estoy en una caja,
de cemento, acero, y vidrio.
Consciente en una caja,
de cemento, acero, y vidrio.
Despierto en una caja,
de cemento, acero, y vidrio.

A mis costados hay otros seres,
detrás de las paredes,
de cemento, acero, y vidrio.
Arriba hay otros más,
sobre el techo,
de cemento, acero, y vidrio.
Y abajo también hay otros,
debajo del piso,
de cemento, acero, y vidrio.

Por estos vidrios veo cajas,
de cemento, acero, y vidrio.
Donde también habitan seres,
dentro de cemento, acero, y vidrio.

Hasta el horizonte diviso cajas,
de cemento, acero, y vidrio.
Calculo miles de seres,
y solo veo cemento, acero, y vidrio.

Estoy a metros de algún par,
y no tengo forma de sentirlo.
Estoy rodeado de humanidad,
que no es consciente de que existo.

Toda conexión es interferida,
por la trama de cemento, acero, y vidrio.
Toda esperanza de comunión es destruida,
por lo tuyo y lo mío.

Así es nuestra civilización,
de lo tuyo y lo mío.
Es el imperio de las cajas,
de cemento, acero, y vidrio.

Así es nuestra religión,
de lo tuyo y lo mío.
Que nos convirtió en cajas
de cemento, acero, y vidrio.

De las cajas salen cajas,
de cemento, acero, y vidrio,
que interactúan con cajas,
de cemento, acero, y vidrio.

Nuestra humanidad vive escondida,
entre tanto cemento, acero, y vidrio.
Nuestra hermandad casi perdida,
por la interferencia de lo tuyo y lo mío.

Basta una caricia, una mirada,
para vislumbrar el paraíso perdido.
Basta un beso, un abrazo,
para arrancarnos de este infierno compartido.

Bastan esos momentos fugaces,
para evadirnos de ese lento suicidio,
de vivir atrapados entre tanto,
cemento, acero, y vidrio.

Basta estar despierto,
a la belleza de lo vivo,
basta ser consciente,
que nada es tuyo ni mío.

Y todos ser una tribu,
de seres humanos,
de seres vivos.

Viviendo juntos,
en contacto,
en un afectuoso tejido.

Así solo los fósiles quedaran,
del imperio de lo tuyo y lo mío.
Tristes cajas abandonadas,
de cemento, acero, y vidrio.

Servirán de señal a quienes vendrán,
de que nunca más deberán,
humanidad y hermandad encerrar,
en cajas de cemento, acero, y vidrio.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Despierto


El sol rasante tras la ciudad,
su sendero iluminado,
de mil brillos sobre la mar,
la arena al viento,
contorneando dunas,
las pinceladas de nubes,
coloreando distintos cielos,
y cientos de seres,
dibujando sus intrincados sueños.

Estoy en el centro,
de murmullos entrelazados,
de vida disfrazada,
de belleza ignorada.
Estoy en el centro,
y estoy despierto.

Despierto,
para la acuarela del cielo,
para el oro del sol en el horizonte,
para el embriagante fluir de las olas,
para todo eso, despierto.

Despierto,
para la magia de cada piel,
para la belleza de cada músculo,
para la danza en cada movimiento,
para la divinidad en cada ser, estoy despierto.

Despierto para mí.
Para la danza de mi respirar,
y la de mi corazón latir.
Para sentir la caricia en mi piel,
y la magia de vivir, estoy despierto.

Despierto para este azul, y este naranja,
para las pinceladas blancas de las nubes.
para el arrullo del mar,
para los ocasionales gritos,
para todas las alegrías,
y para el placer de cada ser, estoy despierto.

Estoy despierto.
Despierto en el centro.
En el centro de un escenario abrumador.
Mar, arena, cielo, nubes,
familias, niños, bellas mujeres,
lejanos edificios, hierro, cemento,
canoas, islas, e infinidad de seres.
Todos, actores involuntarios,
ningún extra, todos principales,
de esta obra,
que en este momento,
vivencio.

Despierto,
en cada instante,
en este y en el siguiente,
en el próximo,
y en los que luego de ese,
vienen.

Despierto,
en cada risa,
en cada ola,
en cada ave,
y en ese tono de celeste.

Despierto,
entre infinidad de transformaciones,
aparece la primera estrella,
y con ella culmina,
aquella obra.

Azul oscuro, naranja intenso,
sombras, siluetas, lejanas lamparitas,
retornos, silencios, palabras perdidas.

El día, la noche,
la muerte, la vida,
una obra empieza,
otra termina.

Sigo despierto,
se suceden las obras,
empiezan, terminan,
sigo en el centro,
despierto,
vivo.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Podría

Podría aplastar al mundo con mi puño,
podría exterminar, uno a uno,
a sus hombres sin alma.
Podría pulverizar sus leyes,
sus doctrinas, sus creencias,
y toda su filosofía.
Podría acabar con sus iglesias,
sus políticas, sus economías,
y el resto de sus patologías.
Podría exterminar de un soplo,
sus estúpidas ilusiones,
y sus patéticas vidas.
Podría acabar con ellos,
de una vez y para siempre
destruir su ausencia, su basura.

Podría, podría,
sé que podría.

Podría poner punto final,
a esa extensa muerte,
que llaman vida.
Podría arrancarles el corazón,
ponérselos frente a sus ojos,
para que vean que latía.
Podría regalarles ese cruel instante,
donde llegue a su consciencia,
el hecho de que vivían.

Podría,
se que podría.

Podría,
y si no lo hago,
no es cobardía,
Podría,
y si no lo hago,
tampoco es desidia.
Podría,
y no lo hago,
pues ¿Qué cambiaría?

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Paradoja

No existe una paradoja,
tan ampliamente presente,
y totalmente ignorada,
como el amor incondicional a alguien.

Es ese “a alguien”,
que lo hace condicional,
es por ese “a alguien”,
que no es amor.

El amor desborda,
parte del centro,
en infinitos radios,
de amplio alcance.

En cambio,
ese “a alguien”
dispara, captura,
mata.

Si te sientes pleno solo,
si te sientes amado solo,
tu amor se irradia,
se percibe.

Si encuentras a alguien,
y sientes amor,
agradécele en cada instante,
está despertando lo que sos.

Ese alguien, es inspiración,
no es motivo, ni causa,
tan solo un espejo,
en donde tu luz, se reflejó.

Agradécele,
no lo atrapes,
entrégate,
sin límites.

Busca, encuentra,
quienes, y que,
reflejan tu ser.
Encuéntralos, y vé.

Entrégate, descúbrete,
encuentra tu ser, tu vida.
Que esa danza,
sea tu única guía.

Quizás luego,
después de muchos días,
o de muchas vidas,
finalmente, ames tu vida.

Y allí recién,
podrás amar,
al agua, al río, al mar,
al cielo, al sol, a la humanidad.

Allí recién,
podrás hablar,
redundantemente,
de amor incondicional.

martes, 20 de agosto de 2013

Eclipse


Viaja sola,
la luna.

Viaja solo,
el sol.

Eventualmente se unen,
en vacío resplandor.

No hay sol,
ni hay luna.

Hay profundidad,
hay fusión.

No hay tiempo,
ni espacio.

Hay belleza,
hay pasión.

Son cautivados por ese encuentro,
cielo, tierra, observador.

Se entregan, se incluyen, integran,
la magia de ese kairos.

Otro universo es creado,
fruto de esa unión.

Nace una luna,
nace un sol.

jueves, 18 de julio de 2013

La Danza



La danza nos une,
te sueltas en mí.
Me abrazas,
me sientes,
me encuentras,
te disuelves en mí.
Te embriagas,
sonríes,
confías,
brillas, junto a mí.
Me recibes,
me sigues,
me transformas,
en un continuo de mí a ti.

La danza nos fusiona,
me suelto en ti.
Te abrazo,
te siento,
te encuentro,
me disuelvo en ti.
Me embriago,
sonrío,
confío,
brillo, junto a ti.
Te recibo,
te sigo,
te transformo,
en un continuo de ti a mí.

La danza nos posee,
nos soltamos en su fluir.
En su abrazo,
nos sentimos,
nos encontramos,
nos disolvemos, en su latir.
Nos embriagamos,
sonreímos,
confiamos,
brillamos, en pleno vivir.
Recibimos, su fluir.
Seguimos, su latir.
Nos transformamos,
en la perfecta danza de vivir.


viernes, 5 de julio de 2013

Nos reunimos


Nos reunimos,
conversamos,
contamos cosas,
cosas, que nos pasaron,
¿Qué nos pasaron?,
que les pasaron,
a viejos nos,
a otros nos,
que ya pasaron.

Nos reunimos,
escupimos fósiles,
los analizamos,
y allí nos encontramos,
¿Nos encontramos?,
nos alejamos,
a un tiempo y espacio,
en donde juntos,
no estamos.

Nos reunimos,
hasta que hablamos.


jueves, 2 de mayo de 2013

Nos acostumbramos



Nos acostumbramos.
Nos acostumbramos a ciertos valores,
o a otros.
Nos acostumbramos a un tipo de civilización,
o a otra.
Nos acostumbramos a que algo está bien,
o que otra lo está.
Nos acostumbramos a un sentido para todo,
o a cualquier otro.
Nos acostumbramos a forzar la percepción para sostener esto,
o lo otro.
Y decimos que es natural todo esto,
o lo otro.

Nos acostumbramos.
Nos acostumbramos a sufrir,
por ciertos valores,
u otros.
Nos acostumbramos a luchar,
por esta civilización,
o la otra.
Nos acostumbramos a juzgar,
que esto está bien,
o lo otro.
Nos acostumbramos a buscar,
algún sentido a nuestra vida,
aunque nos sirva cualquier otro.
Nos acostumbramos a mentirnos,
para lograr creer en todo esto,
o en todo lo otro.
Y decimos que es natural esto,
cuando lo natural,
es lo otro.

Nos acostumbramos.
Nos acostumbramos a nuestros estos,
y a que compitan absurdamente,
cada uno de estos estos,
con cada uno de esos otros.

Y en el mundo, …

En el mundo,
no existen,
ni estos estos,
ni esos otros.

En el mundo,
no hay sufrimiento,
ni valores,
no hay lucha,
ni victorias,
no hay justicia,
ni venganzas,
no hay búsqueda,
ni hallazgos,
no hay sentido,
ni responsabilidades.

En el mundo,
solo hay vida hasta la muerte,
se es uno, hasta que no se es,
se es uno, en cada instante,
se es un uno hoy,
se fue otro uno ayer,
y se será otro uno después,
donde cada uno de cada hoy,
ni conocerá su uno de ayer.



Donaciones

Imagina un mundo en el cual todos regalemos lo mejor que hacemos, y todos hagamos lo que más nos gusta hacer.

Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.

Un abrazo,
Diego

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Un abrazo,
Diego